Cuando los libros dejan de ser solo una afición | Vlog lector 47

05 junio


Hay momentos muy concretos en los que te das cuenta de que algo importante está cambiando en tu vida.

Y creo que esta Feria del Libro de Burgos ha sido exactamente eso para mí.

Durante años fui a las ferias como lectora. Paseaba entre casetas, miraba novedades, compraba libros que probablemente tardaría meses en leer y volvía a casa pensando en historias.

Y este año, de repente, estaba al otro lado.

Preparando presentaciones.
Leyendo libros a contrarreloj.
Participando en recitales.
Hablando con autores.
Pensando preguntas.
Intentando estar a la altura.

Y honestamente, todavía no sé muy bien cómo procesarlo.

Porque la parte extraña de crecer dentro de algo que amas es que por dentro sigues sintiéndote exactamente igual. Sigues dudando. Sigues teniendo miedo a hacerlo mal. Sigues pensando que quizá no deberías estar ahí.

Pero luego pasan cosas pequeñas.

Una conversación con una autora.
Una persona escuchando un cuento que has escrito.
Un librero recomendándote un libro.
Una carpa llena de gente riéndose contigo.

Y entiendes que quizá sí perteneces un poco a ese lugar.

También me hizo pensar mucho en cómo cambia nuestra relación con la lectura.

Porque ya no leo solo para mí.

Ahora leo pensando preguntas.
Leo pensando conversaciones.
Leo pensando cómo transmitir lo que un libro me hace sentir.

Y creo que eso ha cambiado completamente mi forma de vivir las historias.

La Feria del Libro de Burgos este año celebraba su 50 aniversario y había algo muy bonito en el ambiente. Las librerías compartían espacio con editoriales y todo parecía mucho más vivo, más conectado, más humano.

Y supongo que eso también me pasó por dentro esta semana.

Sentirme conectada.

No solo con los libros.
También conmigo.

Quizá por eso terminé la semana pensando algo que nunca había verbalizado tan claro:

Creo que presentar libros es una de las cosas más felices que he hecho nunca. 

Te puede gustar

0 Toques de color